miércoles, 21 de noviembre de 2018

Financiación en comercios y las tarjetas revolving

En ocasiones es muy común adquirir electrodomésticos caros como televisores o frigoríficos haciendo uso de la financiación que ofrecen los propios establecimientos de venta. La financiación en estos casos no suele exceder de un año.

Financiación en comercios y las tarjetas revolving

Muchos de estos contratos de financiación se realizan a través de tarjetas de crédito asociadas con el establecimiento, tarjeta que recibiremos después de firmado el contrato. Esas tarjetas suele llevar costes y comisiones adicionales que tendremos que pagar además de hacer frente al préstamo solicitado. La pregunta es si realmente pueden obligarnos a pagar dicha tarjeta.

La mayor parte de los comercios ofrecen a sus clientes la posibilidad de financiar sus compras a través de diferentes entidades financieras. Si decidimos hacer uso de este tipo de financiación deberemos examinar detenidamente el contrato que tendremos que firmar, en muchos casos este contrato será en realidad un contrato de tarjeta de crédito asociada con el comercio y que suelen ser de tipo revolving, es decir, tarjetas que solo admiten el modo de pago aplazado para todas las compras que se realicen con ella.

Ciertamente la modalidad de pago de las tarjetas de crédito de tipo revolving no es muy aconsejable ni conveniente para el consumidor.

Además, en los contratos pueden colarnos algunos seguros que no son precisamente gratuitos. Estos seguros pueden ser de protección de la propia tarjeta y/o de compra protegida y amortización.

De manera que podemos vernos sorprendidos con cargos imprevistos que, una vez sobrevenidos son difíciles de recuperar. No obstante siempre se puede solicitar por escrito la cancelación de la tarjeta de crédito y la devolución de la prima del seguro que no hayamos consumido y que, si hemos reaccionado rápido, será la mayor parte de lo pagado.

Lo cierto es que salvo ofertas puntuales, la financiación a través de los propios comercios suele resultar bastante más cara que acudiendo a nuestro propio banco. En algunos casos la tasa de interés TAE supera el 20%. Por eso es muy importante leer los contratos de financiación antes de firmarlos.

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