lunes, 16 de mayo de 2016

Créditos rápidos, la ayuda del trabajador

La economía, esa materia tan tediosa para algunos y tan apasionante para otros. Sea usted del primer o del segundo grupo, una cosa es completamente cierta: es necesaria, igual que la política. Porque el mundo siempre ha estado estructurado sobre una base de intercambio de bienes y servicios, y este sistema capitalista nuestro tiene un recurso físico muy evidente y codiciado por todos nosotros, excepto por una parte minoritaria de la sociedad que tiene demasiado como para tener en cuenta su presencia. Sí, les estoy hablando del dinero.

Trabajadores pidiendo un crédito

El trueque de las sociedades pasadas, en efecto, dio paso en algún momento de nuestra historia a la existencia física de papeles numerados y monedas acuñadas en plata, bronce, oro, estaño y un largo etcétera; ¿y qué hicimos nosotros? Desde luego no lo repartimos equitativamente, sino que erigimos una estructura de poder basada en la repartición de ciertas sumas de ese anhelado dinero a cambio de trabajo; y claro está, dicha suma es mayor o menor según los factores y variables que influyen en dicho trabajo: su calidad, su prestigio, el número de horas productivas, etc.

Quizá ustedes piensen que esta introducción era innecesaria, pero no es cierto; porque para entender la facilidad económica de la que pretendo hablarles hoy, antes tienen que ser conscientes de una verdad incuestionable: hay dinero, otra cosa es que los poderosos quieran soltarnlo. ¿Y eso qué quiere decir? Quiere decir que los pobres sufren bajo el yugo de dicha jerarquía y no pueden hacer otra cosa que asistir impotentes al devenir de su propia vida, esa que está llena de facturas del agua y de la luz, hipotecas y alquileres mensuales, cesta de la compra y necesidades básicas en general y, por supuesto, buena parte de sus vidas dedicadas al trabajo por mera supervivencia. ¿Qué podemos hacer, pues, cuando nos ocurre algo inesperado y tenemos que hacer frente al pago de una suma que no entraba en nuestros cálculos? Y cuando simplemente queremos romper nuestra rutina e irnos de viaje o comprarnos un capricho caro, ¿tenemos que acogernos a la filosofía de la austeridad?

Y a eso voy: no. Todo ello gracias a la creación de los novedosos préstamos personales online. Podemos acceder a créditos rápidos, en efecto, desde nuestra propia ciudad, sea cual sea, porque se pueden solicitar de forma online rellenando un formulario fácil de completar. La vida del trabajador es algo más llevadera gracias a la existencia de estos préstamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario